Cápsulas del tiempo

     Las cápsulas del tiempo son actividades con jóvenes que se realizan en diversos barrios de Barcelona con la idea es aproximar el trabajo de la arqueología en múltiples dimensiones, así como su aplicabilidad en el presente. Por una parte, trazamos el camino opuesto de los hallazgos (abordando la materialidad y el contexto) y por otra reflexionamos en torno a la vida y valor de los objetos y los espacios. Esta actividad busca reflexionar en torno al paso del tiempo y la cultura material; sobre los valores asociados a la cultura y la historicidad de los objetos. Sobre por qué algunas cosas permanecen y otras no, por qué algunas nos han llegado y otras no y cuáles son los criterios que han influido e influyen en ello. Para ello, estudiamos con detalle el contexto de cada lugar y elaboramos un discurso no unitario entrevistándonos previamente con agentes del entorno y analizando el tipo de público de la actividad (que la experiencia nos ha demostrado que es bastante imprevisible). En algunos casos los responsables de los casales han incluido en sus actividades elaborar alguna actividad manual previa con el fin de “enterrarse” para los habitantes del futuro.

     La actividad generalmente se divide en dos partes: teoría y práctica. En primer lugar, damos una breve explicación sobre la metodología arqueológica con imágenes de objetos en pleno proceso de excavación y cómo se han interpretado posteriormente, todo ello de forma inductiva a través de preguntas -surgen especialmente las palabras dinosaurio y fósil-. Luego escribimos entre todos un documento único en una cartulina decorada con imágenes procedentes de catálogos de supermercados o revistas, a modo de collage; puede ser una lluvia de palabras o conceptos: internet, telefonía, comida rápida, la tarjeta de transporte T-10… Cada participante explica por qué eligió el objeto que quiere enterrar y por qué cree que es importante que llegue al futuro. En esta fase de la actividad se producen diálogos entre los participantes, entre ellos y nosotras. Aquí es donde residiría el máximo interés de esta actividad desde un punto de vista académico, y curiosamente es el que más disfrutamos nosotras sorprendidas por las diversas aproximaciones que expone cada participante. Para ellos, el momento más importante suele ser participar en enterrar la cápsula, siendo este a su vez el momento más colectivo; donde los participantes expresan fechas diversas para su apertura o aguardan ansiosos su turno para lanzar un poco de tierra. Por último, les damos un papelito con unas coordenadas GPS… por si alguien quiere animarse a desenterrar la cápsula en un futuro.

     Hasta la fecha hemos enterrado -de forma experimental- tres cápsulas en distintos distritos de la ciudad de Barcelona (Les Corts, Sants-Montjuïc y Nou Barris). En todas ellas hemos contado con públicos muy variados, ya que han tenido lugar en contextos muy diversos: una fiesta major de barrio introducidas por el Casal de Joves de Les Corts (Las Corts), un casal de Rugby dirigido por el Barcelona Universitari Club (en la Foixarda) y un casal de hábitos de higiene y alimentación promovido por la Fundació Privada per l’Esport i Educació de Barcelona (Turó de la Peira). Los materiales elegidos para cada una de ellas también han sido distintos: en el primer caso, en Las Corts la actividad estaba abierta a todas las edades y públicos y optamos por centrar el discurso en las actividades y objetos cotidianos de la ciudad (transporte, supermercados, recuerdos…). En el caso de la Foixarda nos centramos en la arqueología del deporte -incluyendo los balones de rugby como fósiles directores- y en el propio contexto de abandono y reuso que nos daba el Estadi Catalan; que es donde tenía lugar el casal. Aquí los participantes, de entre 6 y 12 años habían realizado algunas manualidades previas, que enterramos todos juntos. La última cápsula  tuvo lugar con el Turó de la Peira como telón de fondo. Aquí nos planteamos identificar algunos espacios del barrio como patrimoniales a través de la fotografía instantánea. Para ello usamos dos máquinas Fuji Instax y salimos en dos grupos con menores de entre 5 y 13 años a fotografiarnos en distintos escenarios del barrio. En este caso invertimos el orden y salimos primero a hacer las fotos y posteriormente a montarlas en cartulinas con mensajes, para acabar explicando algunas cuestiones arqueológicas relacionadas con la alimentación y el acceso a los recursos -así como aquellas pautas de convivialidad que habían aprendido a lo largo del mes-. Aquí la esencia de la actividad se convirtió en recalcar la importancia de los instantes y de cómo estos reconstruyen la historia, en visibilizar el día a día en los barrios. Tendremos que explorar este nuevo añadido a las cápsulas y su impacto a la hora de relacionar el patrimonio cultural con el inmaterial y el efecto del presente, materialidad… o la contraposición a la fotografía de los móviles, que no tiene ese carácter aparentemente perenne.

     Estas cápsulas nos han reportado grandes momentos en las calles, con personas muy distintas, generando unas externalidades muy positivas para nuestro equipo y creemos en todos aquellos que han participado con nosotras. Al no contar con ninguna financiación estas actuaciones son meramente aproximativas y experienciales en términos puramente académicos; deberían verse quizás desde la óptica del activismo naïve. En un futuro publicaremos, para curiosidad de posibles interesados, algunos de los mensajes o experiencias vividas en estos eventos.

     Desde aquí nos gustaría dar las gracias al Casal de Joves de Les Corts, al Barcelona Universitari Club y la Fundació Privada per l’Esport i l’educació, especialmente a Anna Esteve y Diego Ignacio Dunjó, que sin ellos, nada de esto habría sido posible.